Ad Code

Responsive Advertisement

Dormir bien, crecer mejor

El sueño no es un lujo, es una necesidad biológica. Para los niños y adolescentes, dormir no solo significa descansar: es un proceso activo donde el cuerpo y el cerebro trabajan a toda velocidad para crecer, aprender y fortalecerse.

👉 Dato clave: durante el sueño profundo, el cuerpo libera la hormona del crecimiento, encargada de alargar los huesos y reparar tejidos. Es decir, cada noche de buen descanso es como un taller secreto de construcción para el cuerpo.

El cerebro duerme pero tambien aprende

Mientras dormimos, el cerebro organiza lo que aprendimos durante el día, guarda recuerdos importantes y desecha lo que no sirve. Por eso un niño que duerme bien tiene mejor atención, memoria y rendimiento escolar. En cambio, la falta de sueño aumenta la irritabilidad, la dificultad para concentrarse y hasta los problemas de conducta.

Cuando un niño o adolescente no duerme lo suficiente, el cerebro produce más cortisol, la hormona del estrés. Esto altera su capacidad de controlar las emociones y puede traducirse en irritabilidad, ansiedad y hasta depresión. Además, la falta de sueño está vinculada a un mayor consumo de alimentos ultraprocesados y al aumento de peso, ya que el cuerpo intenta compensar la fatiga con energía rápida.

¿Cuántas horas necesitan realmente?

  • Niños en edad escolar (6 a 12 años): entre 9 y 12 horas por noche.
  • Adolescentes (13 a 18 años): entre 8 y 10 horas por noche.

Dormir menos de lo necesario no solo afecta el ánimo: también incrementa el riesgo de obesidad, diabetes e incluso depresión en la adolescencia.

Enemigos del buen descanso

Los principales ladrones de sueño en la infancia y adolescencia son las pantallas (celulares, tablets, TV), los horarios irregulares y el consumo de cafeína (presenta en gaseosas y energizantes). La luz azul de los dispositivos engaña al cerebro haciéndole creer que todavía es de día, retrasando la hora natural de dormir.


Rutinas que marcan la diferencia

  • Mantener horarios fijos de sueño y despertar.
  • Crear un ambiente oscuro, silencioso y fresco en la habitación.
  • Evitar pantallas al menos una hora antes de dormir.
  • Leer un cuento o realizar actividades relajantes como parte de la rutina nocturna.

Dormir es invertir en salud

Un niño que duerme bien tiene más energía para jugar, mayor capacidad de aprendizaje y un sistema inmune más fuerte. 

👉 Como dice un refrán adaptado a la ciencia: “la cama bien usada es la mejor medicina”.

Publicar un comentario

0 Comentarios